Descubre la nueva aventura de Los Futbolísimos:
"El misterio de la máscara de oro"
Todos los viernes un nuevo capítulo de la mano de Kimitec y la Fundación Maavi, ¡solo en as.com!

Aquel domingo no lo olvidaríamos jamás.

Nos habíamos dividido en dos góndolas, igual que el primer día que llegamos a Venecia.

En la primera, estaban Marilyn, Toni, Tomeo, Anita y Angustias.

En la segunda, íbamos Helena con hache, Camuñas, Ocho y yo.

Solo que esta vez no era para jugar un partido de fútbol-góndola.

En esta ocasión era para limpiar el canal.

Vigilados por una pareja de policías, llevábamos todo el día recogiendo con unas redes los desperdicios que los turistas habían dejado en el canal.

Había toda clase de objetos en el agua: 

Latas de refrescos, bolsas de plástico, botes, pajitas, productos de limpieza, bolígrafos, monederos, incluso encontramos unas gafas de bucear y unas aletas.

-Estoy agotado -se lamentó Tomeo-. ¿Queda mucho?

-Hasta que se haga de noche -respondió Marilyn.

-¿Quién puede ser tan cochino para tirar estas cosas al canal? -preguntó Ocho, sacando unas botellas con su red.

-Es increíble lo que hacen los turistas -dijo Camuñas-. A primera vista, no te das cuenta de la cantidad de porquería que tiran al agua.

-No te hagas el inocente -le recordó Anita-. Tú también tiraste una bolsa de patatas fritas cuando llegamos.

-No, no, yo no la tiré -se excusó Camuñas-. Salió volando y acabó en el agua.

-A mí también se me escurrió un bollo de chocolate con el envoltorio y todo -admitió Tomeo-. Quién lo pillara ahora, estoy muerto de hambre.

-Hay que tener más cuidado, chicos, todos tenemos responsabilidad -dijo Marilyn-. Cuando llegas a una ciudad como esta, todo parece muy bonito, pero luego resulta que los canales están llenos de suciedad y contaminación.

-Menos mal que estamos aquí nosotros -aseguró Helena animosa, atrapando unas bolsas con su red-: ¡El comando Futbolísimos limpiando los canales de Venecia!

-No vayáis de ecologistas, esto lo hacemos porque nos obligan -dijo Toni.

Era cierto.

Se trataba de un castigo que nos habían impuesto.

Por intentar robar el luminoso.

Y por haber provocado el apagón.

Tras una reunión de los responsables del alumbrado y los dueños del cartel con la policía, habían decidido no denunciarnos. 

A cambio, teníamos que prestar servicios a la comunidad:

Tres días completos recogiendo residuos en los canales.

Íbamos a pasarnos todo lo que nos quedaba de viaje subidos en aquellas góndolas.

-Pues a mí no me parece un castigo -dije-. Creo que es lo mejor que hemos hecho desde que llegamos.

-No me lo puedo creer -dijo Toni, indignado-: hemos jugado al fútbol en un crucero, hemos sobrevivido a un naufragio, hemos viajado a una isla misteriosa, hemos atravesado una tormenta impresionante, hemos ayudado a descubrir al ladrón de la Máscara, hemos ganado el campeonato de Europa… ¿¡y ahora resulta que lo mejor de este viaje es recoger basuras!?

-Lo de ser campeones es insuperable -dijo Camuñas-, sobre todo mi golazo.

-Y la súper remontada -dijo Marilyn.

-Yo estoy de acuerdo con Pakete -intervino Helena-: si todo el mundo contribuyera a recoger residuos, nos iría mucho mejor. Esto que hacemos no es un castigo, es ayudar al medio ambiente.

-A Pakete lo que le pasa es que es el único del equipo que no ha metido ningún gol en el torneo -dijo Toni.

-Incluso yo he marcado -murmuró Tomeo.

-Marqué el penalti decisivo en semifinales -protesté.

-Las tandas de penalti no cuentan para los goles oficiales -rebatió Toni.

-Porque tú lo digas -me encaré con él.

-Lo dice el reglamento, listillo -aseguró Toni.

-No discutáis -pidió Marilyn-. Puede que esto sea un castigo, pero estamos haciendo algo bueno, yo también estoy contenta.

-Ya, pero tres días seguidos… ufffffff -suspiró Tomeo-. Me está bajando el azúcar, me lo noto.

Pasamos por debajo de un puente y seguimos adelante, recogiendo toda clase de envases y basuras con nuestras redes.

Los policías caminaban por la orilla, sin quitarnos ojo. No se fiaban de que fuéramos a liar alguna.

Lentamente el sol fue bajando hasta crear un halo anaranjado sobre el horizonte.

Estaba a punto de anochecer.

-¿Creéis que a Ferreti y al Capitán Diavolo también les castigarán con servicios a la comunidad? -preguntó Ocho.

-Al Capitán puede -respondió Anita-, pero Ferreti irá a la cárcel de cabeza. 

-Pobre, estaba empeñado en que la Máscara de Oro es suya -dijo Marilyn.

-En el fondo me da pena, se le veía tan apasionado con su obra de arte -dijo Helena.

-Más pena me da el Capitán Diavolo -dijo Camuñas-, que además ha perdido su barco.

Una idea fugaz cruzó por mi mente.

-Tal vez podríamos regalarle la Máscara al Capitán -solté-. Al fin y al cabo, lo importante es que somos campeones, no el trofeo en sí.

Me miraron como si me hubiera vuelto loco.

Y tal vez lo estaba.

Vi en sus miradas que les hacía ilusión volver al pueblo con la Máscara.

Por ahora decidí no insistir. Ya volvería a sacar el tema más adelante, cuando se hubiera pasado la euforia.

Llegamos hasta el extremo de uno de los canales, donde había una pequeña comitiva de recibimiento esperándonos.

-¡Lo estáis haciendo muy bien! -exclamó mi madre al vernos-. ¡Ánimo, sois los campeones de Europa… y de la limpieza, je, je!

Al lado de mi madre se encontraban Esteban, Alicia, Felipe y Radu.

Un poco más allá, también estaba mi padre, hablando por teléfono.

-Estáis cumpliendo una gran labor -aseguró Esteban.

-Os habéis ganado una buena cena -dijo Felipe-, hemos reservado mesa en el Pizza Loca Venezia.

-¡Sííííííííííííííííí, toma, toma, toma! -gritó Tomeo entusiasmado.

-Todo genial -dijo Toni-, pero a lo mejor podríamos pedir que nos levanten el castigo. Ya hemos cumplido.

-De eso nada -dijo Alicia-. Creíais que con el robo de la Máscara y el triunfo en el campeonato iban a olvidarse de lo que hicisteis. Pero intentasteis robar un luminoso, acabó en el fondo del canal y además provocasteis un apagón. Ahora, os toca apechugar.

-En pueblo mío haber dicho -aseguró Radu-: «El que roba cerdo, quedar sin manteca».

Le miramos intentando comprender a qué se refería.

-Aquí decimos «el que la hace, la paga»-dijo mi madre-, que viene a ser un poco lo mismo, me parece.

Alicia tenía razón: en el fondo nos merecíamos un castigo.

Me prometí a mí mismo que la próxima vez que me propusieran algo raro y que no me convenciera, como robar un luminoso gigantesco, diría que no.

-Bueno, pues descargad las redes, os esperamos ahí enfrente -dijo Esteban, señalando la entrada al restaurante-. Emilio, ¿tú vienes o te vas a pasar toda la noche hablando por el móvil?

Mi padre hizo un gesto y colgó por fin el teléfono.

-¡Increíble! -exclamó-. Mi página web ha petado: ¡he recibido cientos de peticiones para contratarme como detective! ¡Parece que la noticia de la Máscara de Oro ha volado! ¡En unas horas me he convertido en un investigador privado famoso!

-Enhorabuena -dijo Felipe-. Te lo mereces, has hecho un gran trabajo en tu primer caso.

-Sí, todo fenomenal -dijo Esteban-. Menos lo de esconderte a hurtadillas en el cuarto de los niños, eso no sé si fue muy profesional. 

-Ah, y lo de venir a Italia sin la licencia internacional en regla tampoco ha estado muy fino -murmuró Alicia-. Pero vamos, enhorabuena.

-Ahora podré elegir los casos más apasionantes -dijo mi padre, que ni siquiera los oía-: asesinatos misteriosos, robos imposibles, misiones de espionaje…

-Venga, cariño, menos humos -dijo mi madre, navegando en su teléfono-, que estoy leyendo los mensajes que te han llegado y la mayoría son para investigar multas de tráfico o buscar gatitos y loros extraviados…

-¡Juana! ¿¡Por qué tienes acceso a mis mensajes!? -bramó mi padre, poniéndose rojo.

-Anda, este -contestó mi madre-. Si la web te la he hecho yo, que tú con los ordenadores y la tecnología eres un desastre.

-Ya, bueno, pero eso no significa que puedas hurgar en mis correos profesionales -se defendió mi padre-. La relación detective-cliente es sagrada y…

-¡Pamplinas! -le cortó mi madre.

Ya sabíamos todos lo que eso significaba: que se acabó la discusión.

-Me mola más el «pamplinas» de tu madre que el «patrañas» del Capitán Diavolo -dijo Anita en voz baja.

Los adultos se alejaron hacia el restaurante y nos dejaron a bordo de las góndolas, recogiendo todo.

-¡No tardéis! -dijo Alicia.

-¡Vamos pidiendo unas pizzas de aperitivo! -avisó Felipe.

Tomeo ya estaba salivando.

Los policías nos ayudaron a amarrar las góndolas y también se marcharon.

A la mañana siguiente a las ocho en punto tendríamos que seguir recogiendo.

-Buonanotte, espabilados! -exclamó una voz que me resultaba familiar.

Todos levantamos la vista.

En una góndola, apareció delante de nosotros… ¡Mic!

A su lado estaba Betzabel, la directora deportiva de la Fundación MAAVi. 

-Buenas noches -dijo ella también, sonriendo.

-Qué casualidad encontrarnos aquí -dijo Helena-. ¿Estáis dando un paseo en góndola?

Betzabel negó con la cabeza y respondió:

-Os estaba buscando. 

-¿A nosotros? -preguntó Ocho, muy sorprendido.

-Quería hablar con vosotros a solas -explicó Betzabel-. Por eso he esperado a que se fueran los policías.

Esto se ponía cada vez más interesante.

-¿De qué se trata? -preguntó Marilyn.

-Muy sencillo -dijo Betzabel, mirando a su alrededor para asegurarse de que nadie más la oía-. Necesito que me ayudéis a resolver un misterio.

-¿¡Qué!? -exclamó Tomeo.

-El detective es mi padre -dije yo-. A lo mejor quieres hablar con él.

-No, quiero hablar con vosotros nueve -dijo Betzabel-. Sois el famoso Soto Alto: jugáis al fútbol y resolvéis misterios, eso lo sabe todo el mundo.

-Ya empezamos -murmuró Angustias-. Yo me voy, se está haciendo de noche y no quiero saber nada de misterios ni cosas raras.

-Parece que somos más famosos que Emilio -dijo Toni, haciéndose el interesante-. ¡Soto Alto Fútbol Club de Investigadores! ¡Mola!

-Voy al grano -dijo Betzabel-. Quiero que nos ayudéis a resolver un caso muy complicado que ha surgido en la sede de nuestra fundación en Almería.

-Perdone, pero nosotros solo somos niños -dijo Anita-. No podemos viajar por nuestra cuenta, y menos para resolver misterios.

-Lo tengo todo pensado -aseguró Betzabel-. Os invitaré a jugar un torneo de fútbol en nuestras instalaciones. Y con esa excusa, podréis venir sin problema.

-¡Yo voy fijo! -exclamó Camuñas.

-¡Anda y yo! -dijo Ocho.

-Esperad un poco, todavía no nos ha explicado cuál es el misterio -dijo Marilyn.

-No puedo deciros de qué se trata -dijo Betzabel-. Lo sabréis cuando lleguéis allí. Os aseguro que es el mayor misterio al que jamás os habéis enfrentado. Y que ayudaréis a una buena causa.

Nos quedamos pensativos.

-¿Qué hace ella contigo? -preguntó Helena, señalando a Mic.

-Micaela es una niña muy especial -respondió Betzabel-. La hemos fichado para jugar una temporada en el equipo de la Fundación MAAVi. Además, me está ayudando con el misterio, es una gran detective.

-Io sono molto buena detective -aseguró Mic, con una sonrisa de oreja a oreja.

-A ver si lo entiendo -dije, mirando a Betzabel-. Quiere que vayamos a Almería a jugar un torneo de fútbol. Pero en realidad, iríamos a resolver un misterio muy misterioso. Del cual no nos puede decir nada hasta que estemos allí. Además, Mic estará también con nosotros investigando. Y por supuesto, todo será secreto y se lo ocultaremos a nuestros padres y entrenadores.

-Buen resumen -dijo Betzabel.

Miré a mis compañeros.

Vale, acababa de prometer que no aceptaría propuestas raras.   

Pero esto era diferente.

Y se trataba de una buena causa.

Aunque no tenía ni idea de cuál.

Abrí la boca y dije lo que hubiera dicho cualquiera en mi lugar:

-¡Me apunto!

Los demás dijeron:

-¡Yo también!

-¡Y yo!

-¡Toma, y yo!

Mic me guiñó un ojo.

Empecé a ponerme muy nervioso.

Sabía que los problemas no habían hecho más que empezar.

Pero Los Futbolísimos estábamos otra vez en marcha.

Preparados para un nuevo reto.

 

AQUÍ TERMINA LA PRIMERA NOVELA INTERACTIVA DE LOS FUTBOLÍSIMOS.

“EL MISTERIO DE LA MÁSCARA DE ORO” HA SIDO POSIBLE GRACIAS A LA PARTICIPACIÓN DE MILES DE LECTORES.

DURANTE 20 SEMANAS, HABÉIS DECIDIDO CON VUESTROS VOTOS EN AS.COM CÓMO QUERÍAIS QUE CONTINUASE ESTA HISTORIA.

MUCHÍSIMAS GRACIAS A TODOS, DE CORAZÓN.

SIN VOSOTROS, ESTE LIBRO NO EXISTIRÍA.